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El inicio

Nunca imagine ser mama pero cuando tuve la bendición de serlo mi vida cambió por completo, de trabajar sin horario dedicada 100% a mis labores resulté ser una mama gallina, como me autodenomino, al haber trabajado mucho en temas sociales y conocer sobre primera infancia, no quise volver a trabajar en oficina y pude darme el lujo de quedarme con mi hija en casa; desde el parto maravilloso que tuve y luego disfrutar de la lactancia, de la crianza con apego y del libre movimiento descubrí una faceta totalmente desconocida en mí; con mi hija empecé una nueva aventura, fue la mejor oportunidad para reinventarme y conocer facetas diferentes a las que conocía anteriormente.

Gracias a esta etapa en mi vida he conocido mujeres valiosas que admiro, que quiero y que nos apoyamos mutuamente, ahora valoro más que nunca nuestras habilidades como mujeres, promulgo la sororidad que nos destaca y nos da la oportunidad de ir cambiando el mundo acompañadas y contenidas.

En este espacio es esto lo que quiero compartir, el camino recorrido, las lecciones aprendidas, los descubrimientos y las reflexiones que me han inspirado a buscar que otras mujeres vivan las experiencias que necesitan y que desean pero en consciencia, en libertad, sin ataduras, con total empoderamiento de sus cuerpos y de sus bebes (humanos y proyectos).

De la misma manera la relación con el ambiente es un tema que va en coherencia con la línea que busco difundir, analizar y reflexionar; las prácticas respetuosas que son aplicadas en el embarazo, parto, postparto, lactancia, crianza deben ser aplicadas a la pachamama, nuestra madre por excelencia, la que nos nutre y la que nos gesta como humanidad.

También quiero hacer un llamado a la consciencia para vivir más conectadas con todo y con todos, en coherencia de pensamiento entre nuestras palabras y con nuestras obras, haciendo que todo esto tenga una consistencia en el tiempo, porque nada de lo anterior se sostiene si no lo hacemos una forma o un estilo de vida.

REFLEXIONES SOBRE EL PARTO EN CASA

Anteriormente, hace como una o dos generaciones atrás los partos en casa era lo común, lo normal, todo el mundo lo hacía así, acompañado de comadronas, de parteras o de mujeres cercanas a la familia o de la comunidad; esta era una labor que por lo general lo realizaban de mujeres para las mujeres en el espacio íntimo de su hogar, unas con mucho dolor y en posición de litotomía, es decir, acostada con las piernas arriba, otras siguiendo su instinto, tenían un parto en libre movimiento, más natural y fisiológico.

Es verdad que en ese tiempo habían muchas muertes de mamás y de bebés, pero no solo era por el parto, que probablemente era una consecuencia de la postura en litotomía y sus complicaciones, sino por las condiciones de vida, que no ofrecía seguridad para la mamá y el bebe, es decir, no había agua corriente o calefacción, se tenía hijos muy seguido, la alimentación no era la adecuada y, producto de todo esto, las madres no estaban totalmente sanas.

Es por esto que se tiene la idea de que antes se morían mas mujeres en el parto en casa, pero no era necesariamente porque tenían el parto en casa, sino que era por las causas multifactoriales que se mencionaron anteriormente; no todo dependía del proceso fisiológico de dar a luz a tu bebe.

Actualmente, las condiciones de salud de las mujeres son mucho mejores, en la mayoría al menos; la salubridad en el hogar es muchísimo mejor pues tenemos mejores hábitos de higiene personal y conocemos más sobre como prevenir o combatir, virus, bacterias y gérmenes en general, haciendo que tener un parto en casa sea una buena opción para mujeres que tengan embarazos sanos y de bajo riesgo.

Con esto se puede ver que la idea de peligro que tenemos entre un parto en casa versus un parto hospitalario tenga cierto sesgo de mitos y prejuicios alimentados de información incompleta, falta de información o desinformación, pues, a lo largo del tiempo, durante esta generación o dos de mujeres que vivieron el desarrollo de la medicina y cambiaron el conocimiento que antes pasaba de mujer en mujer por el conocimiento moderno y occidentalizado, hizo que del parto fisiológico se pase al parto instrumentalizado.

Como consecuencia, ese conocimiento y esa sabiduría femenina se fue perdiendo conjuntamente con el adormecimiento del instinto, con la pérdida del reconocimiento de los linajes femeninos y la falta de apoyo entre mujeres, adoptando conocimientos traídos desde la experimentación y criterio de investigadores, filósofos, científicos, la mayoría hombres, dentro de un contexto machista que no reconocía a la mujer como ser humano sino como objeto de estudio.

Las mujeres aceptamos estas imposiciones, olvidamos nuestros conocimientos y aceptamos las nuevas teorías que devinieron en la práctica directa sobre nuestros cuerpos y nuestros bebés, haciendo que de a poco se vaya normalizando la sumisión y el sometimiento a cambio de modernidad y status.

Actualmente las cosas van cambiando y vamos retomando eso que en algún momento del camino de la humanidad se perdió, vamos reconociendo y retomando los saberes ancestrales, el instinto y la ciencia que nos permite dar valor y validez al proceso fisiológico y natural que como mamíferos hemos ido perfeccionando con el tiempo.

Se ha demostrado que un parto en casa de bajo riesgo puede ser seguro, íntimo y placentero, bajando las posibilidades de que la mujer sea sometida a prácticas innecesarias por parte de profesionales que asisten el parto.

Sin embargo, es importante tomar ciertas consideraciones al momento de planear un parto en casa.

Primero, es importante asumir tu responsabilidad sobre tu cuerpo, sobre tu salud, sobre tu alimentación, sobre tus hábitos de vida en general, es dejar de dar toda la responsabilidad al doctor, como cuando decimos: el sabrá, yo no sé, para eso él estudio yo no, yo hago lo que usted me diga, y un largo etc.; y, comencemos a reflexionar: ¿esto es lo que yo siento? ¿Esto es lo que pienso? ¿Tengo dudas? ¿Necesito más información? ¿Tiene sentido esto que me dice?... De esta manera se podrá llegar a acuerdos con la pareja, con la familia y con el personal de salud que permitan tomar decisiones adecuadas para tener el parto que deseamos.

También es recomendable hacer un plan de parto, este es un documento que te ayuda como mujer, futura mama, como pareja y como familia para planificar, imaginar, o como comúnmente llamamos: “preparar el nido”; este documento nos permite establecer todo lo que podría pasar, como me podría sentir, que quisiera tener, que esperar y como actuar si nada de esto sale como lo planeado.

Es transcendental tener una estrategia y repasarla, al fin y al cabo, es el momento mas importante de mi vida, de la vida de mi bebe, de mi pareja y de la familia, hay que prepararse. Si para el matrimonio, para el examen final, para la presentación, etc., hacemos discursos, repasamos nuestros pasos, practicamos lo que vamos a decir, como vamos a actuar, que vamos a hacer, con igual o más razón debemos hacerlo para el parto y, así mismo, hay que hacerlo con la suficiente antelación para que no nos tome desprevenidos. Así tengamos muchos partos y muchos hijos, cada uno es único y especial, ningún parto o hijo será igual a otro y serán momentos que no se podrán repetir como para “hacerlo bien esta vez”.

No está por demás decir que con toda la preparación, lo que pase en el momento del parto es inesperado y todo puede salir tal cual lo imaginamos o totalmente distinto a todo lo planeado; lo que nos permite la preparación previa es darnos información para vivir y disfrutar del camino no de la llegada a la meta que, sin duda será un momento especial, pero, como pasa en una carrera, cada kilómetro cuenta, cada pisada se vive, se llora, se suda, es intenso, la meta es parte de esa aventura no es el todo, así que bajar las expectativas del parto soñado permitirá disfrutar de toda la vivencia como tal.

Otro tema necesario es elegir el equipo (personal) adecuado, que tenga el conocimiento que necesitará la mamá y el bebé en la labor de parto, que esté en condiciones para identificar a tiempo posibles señales de complicación que puedan aparecer en ese momento. Para esto es importante no tener miedo ni vergüenza, pedir sus títulos, sus estudios, preguntar a otras personas su percepción sobre tal o cual profesional, hacerle preguntas que te permitan tener idea de si es o no la persona adecuada para estar en ese momento trascendental para ti y tu familia.

Por otro lado, es recomendable tener un adecuado control prenatal que permita confirmar que el embarazo es de bajo riesgo y que nuestra salud como mujer gestante es óptima, esto es parte de hacernos cargo de nuestra parte de la responsabilidad, tener un estilo de vida sano, procesar adecuadamente nuestras emociones, sanar nuestras heridas emocionales y trabajar nuestros miedos; procurar un ambiente familiar libre de todo tipo de violencias y seguir el instinto que nos indica cuando todo está bien y nos alerta cuando algo pueda no estar funcionando adecuadamente.

Además, si bien es cierto el embarazo no es una enfermedad ni una incapacidad, es muy importante tener presente que, si el parto se da antes de la semana 37 es mejor tenerlo en un lugar que cuente con toda la infraestructura y el personal para cuidados especializados tanto para la mamá como para el bebé, aquí podría ser que ya no sea un embarazo de bajo riesgo, y que sea un embarazo y parto que necesite de cuidados más específicos; esto no impide que el trato sea respetuoso, sensible y considerado, debiendo exigir el buen trato en cualquier lugar donde decidamos que nuestros bebes nazcan.

La decisión de donde dar a luz siempre debe ser de la mamá y, por su intermedio, del bebé, de la pareja o de la familia, como equipo de apoyo; esta decisión será mas adecuada si se cuenta con información real, completa, libre, sin manipulación ni cualquier tipo de chantaje o coerción.

Por otro lado, se recomienda tener el consentimiento informado firmado tanto para la mujer, su pareja, de existir, y el personal que acompañará el parto, incluso puede ser parte del plan de parto, anteriormente mencionado, aquí la madre puede incluir toda la información que desee, sus especificaciones del parto que busca, las otras opciones en caso de complicaciones: plan A, plan B, plan C además de este consentimiento informado que protege legalmente a todas las partes que intervendrán en el momento del parto.

Tomando en cuenta lo que mencionábamos al inicio, es importante que el parto se dé en un lugar que cuente con las condiciones de salubridad óptimas, que haya agua corriente, calefacción, luz eléctrica y todo lo que la mujer en labor de parto desee o necesite, además es importante estar cerca de una casa de salud que cuente con el equipo necesario para atender una emergencia y que esté a una distancia no mayor a media hora de movilización.

Otra opción muy válida es prepararse para tener la primera parte del proceso de parto en casa, la dilatación, y cuando esté avanzada la labor decidir movilizarse a la casa de salud que previamente se haya escogido; realmente es muy necesario tomar en cuenta como se siente la mamá, el bebé, y la pareja, si esta última existiese, pues de esto dependerá el desarrollo adecuado del proceso de parto.

Al final del día lo importante es que el lugar donde se decida dar a luz, facilite un ambiente de tranquilidad, seguridad, intimidad, protección y respeto para que esta experiencia única e irrepetible, de las más importantes en la vida de una persona, a mi criterio, deje los mejores recuerdos dignos de la llegada de nuestros bebes a este mundo.

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